Más allá del triunfo y la derrota, muchas veces separados por el grosor de un alfiler, no existen demasiadas sensaciones más fascinantes en deporte que el respeto que se tributa al dominador. Sobre todo el ajeno, el que le muestra su adversario. Ese temor que provoca su presencia, esa forma de condicionar todo lo que…
a través de Di mi nombre. Crónica del España-Francia, por Andrés Monje — Gigantes del Basket

Más allá del triunfo y la derrota, muchas veces separados por el grosor de un alfiler, no existen demasiadas sensaciones más fascinantes en deporte que el respeto que se tributa al dominador. Sobre todo el ajeno, el que le muestra su adversario. Ese temor que provoca su presencia, esa forma de condicionar todo lo que…